Elon Musk Testifica en la Demanda de OpenAI, Advierte al Jurado Sobre el Saqueo de la Caridad

Puntos clave
- Elon Musk testified that his $44 million donation to OpenAI was intended for a nonprofit AI safety project.
- Musk seeks up to $134 billion in damages for the nonprofit, removal of Sam Altman and Greg Brockman, and a court order to revert OpenAI to nonprofit status.
- OpenAI argues Musk originally supported a for‑profit conversion and is now using the lawsuit to harm a competitor.
- An email from former board member Shivon Zilis shows Musk discussed profit‑conversion options, a key piece of evidence for both sides.
- Judge Yvonne Gonzalez Rogers will likely follow the jury’s liability recommendation but decides on any structural remedy.
- A ruling against OpenAI could disrupt a $110 billion funding round and threaten the company’s planned IPO.
- Testimony from key figures, including Sam Altman, Satya Nadella and Ilya Sutskever, is scheduled in the coming weeks.
Elon Musk declaró el martes en una sala federal en Oakland, presentando su demanda contra OpenAI como una defensa de la confianza caritativa en lugar de un disputa por ganancias personales. El multimillonario afirma que la organización sin fines de lucro que financió con $44 millones fue traicionada cuando los líderes de OpenAI convirtieron la organización en una entidad con fines de lucro, un movimiento que dice amenaza los fundamentos de la donación caritativa en Estados Unidos. Musk busca hasta $134 mil millones en daños y perjuicios para la organización sin fines de lucro, la remoción del CEO Sam Altman y el presidente Greg Brockman, y una orden judicial para revertir OpenAI a su estatus sin fines de lucro. Los abogados de OpenAI argumentan que Musk originalmente apoyó la conversión a una entidad con fines de lucro y ahora está utilizando los tribunales para dañar a un competidor.
Elon Musk se convirtió en el primer testigo de la parte demandante en el juicio de alto riesgo sobre el cambio de OpenAI de una organización sin fines de lucro a un modelo con fines de lucro en 2025. Al hablar ante un jurado en Oakland, California, Musk advirtió que permitir que una organización caritativa sea "saqueada" erosionaría la confianza pública en todo el sector caritativo de América. Dijo que el caso es simple: los $44 millones que donó estaban destinados a financiar un proyecto de seguridad de inteligencia artificial sin fines de lucro, y la conversión posterior violó esa confianza.
Mientras estuvo en el estrado, Musk enfatizó que cualquier premio monetario estaría dirigido a la fundación sin fines de lucro de OpenAI, no a él personalmente. Pidió al jurado que ordenara hasta $134 mil millones en restitución, la remoción de Sam Altman de la junta y su cargo como director ejecutivo, la destitución del presidente Greg Brockman, y una orden judicial que obligue a OpenAI a revertir a su estatus sin fines de lucro. El equipo legal de la parte demandante presentó el argumento de que la donación de Musk creó una confianza caritativa que obligaba a OpenAI a permanecer exenta de impuestos.
La defensa de OpenAI, liderada por el abogado William Savitt, pintó una imagen contrastante. Según la empresa, Musk apoyó la reestructuración con fines de lucro siempre y cuando retuviera el control. La defensa presentó un correo electrónico de la ex miembro de la junta Shivon Zilis que describía dos opciones de conversión a fines de lucro discutidas con Musk, sugiriendo que nunca insistió en que la organización permaneciera puramente sin fines de lucro. Savitt le dijo al jurado que Musk utilizó sus promesas de financiamiento para presionar a los fundadores y más tarde abandonó la empresa cuando su oferta de control fracasó.
Las narrativas divergentes dependen de si la donación de Musk fue un regalo condicional vinculado al estatus sin fines de lucro o una contribución incondicional a una empresa de inteligencia artificial. La evidencia del correo electrónico podría cambiar la visión del jurado: si muestra que Musk apoyó un plan con fines de lucro, su reclamo de violación caritativa se debilita; si revela que exigió control personal, apoya la posición de la parte demandante, pero también muestra que Musk estuvo involucrado en las conversaciones de reestructuración.
La jueza Yvonne Gonzalez Rogers, que preside el caso, ha indicado que probablemente seguirá el veredicto consultivo del jurado sobre la responsabilidad, aunque retiene la autoridad exclusiva sobre cualquier remedio estructural. Las apuestas van más allá de la sala del tribunal. La reciente ronda de financiamiento de $110 mil millones de OpenAI, que valoró a la empresa en $852 mil millones, dependió de que la estructura con fines de lucro permaneciera intacta. Un veredicto que obligue a la empresa a deshacer la conversión podría poner en peligro las inversiones de Microsoft, Amazon, SoftBank, Nvidia y otros, lo que podría retrasar la esperada oferta pública inicial.
Ambas partes están preparadas para un testimonio extenso. La aparición de Musk se espera que dure más de dos horas, mientras que los líderes de OpenAI, incluido el CEO Sam Altman y la ex CTO Mira Murati (a través de una declaración), también testificarán. El CEO de Microsoft, Satya Nadella, y el cofundador Ilya Sutskever están programados para proporcionar perspectivas adicionales.
El resultado dará forma no solo al futuro de la startup de inteligencia artificial más valiosa del mundo, sino también sentará un precedente legal para cómo las contribuciones caritativas se cruzan con la reestructuración corporativa. A medida que el juicio procede, los observadores de la industria observan de cerca, señalando que la decisión podría resonar en las comunidades tecnológicas y de inversión más amplias.