Nuevos centros de datos de inteligencia artificial podrían emitir más CO₂ que Marruecos, según un informe

Puntos clave
- Wired informa que 11 centros de datos de inteligencia artificial en Estados Unidos podrían emitir 129 millones de toneladas de CO₂ al año.
- El potencial de emisión supera la producción total de gases de efecto invernadero de Marruecos en 2024.
- Las instalaciones están vinculadas a OpenAI, Meta, Microsoft y xAI.
- Las empresas planean plantas de energía de gas natural dedicadas para sortear las limitaciones de la red.
- El proyecto de Microsoft podría emitir más de 11,5 millones de toneladas al año.
- Las turbinas de xAI en Memphis y Southaven podrían agregar cada una 6,4 millones de toneladas.
- Los modelos asumen operación a capacidad completa; la producción real puede ser menor pero sigue siendo alta.
- Las comunidades locales podrían enfrentar impactos en la calidad del aire y la salud.
- El informe destaca un creciente conflicto entre el crecimiento de la inteligencia artificial y los objetivos climáticos.
Una investigación de Wired revela que 11 centros de datos de inteligencia artificial impulsados por gas natural, actualmente en construcción o anunciados en Estados Unidos, podrían liberar hasta 129 millones de toneladas de dióxido de carbono al año, superando las emisiones totales de Marruecos en 2024. Las instalaciones, vinculadas a OpenAI, Meta, Microsoft y xAI, planean operar plantas de energía de gas natural dedicadas para sortear las limitaciones de la red, lo que plantea nuevas preocupaciones sobre el impacto climático del auge de la inteligencia artificial.
La última investigación de Wired descubre un dilema climático oculto detrás de la rápida expansión de la computación de inteligencia artificial. Once nuevos campus de centros de datos en Estados Unidos, destinados a empresas como OpenAI, Meta, Microsoft y xAI, están diseñados para funcionar con plantas de energía de gas natural dedicadas. Si se construyen según lo modelado, los sitios podrían emitir aproximadamente 129 millones de toneladas métricas de CO₂ cada año, superando la producción total de la nación de Marruecos en 2024.
El informe identifica proyectos ya anunciados o en construcción en Texas, Nuevo México, Ohio, Wisconsin y varios otros estados. Microsoft, por ejemplo, está considerando una instalación de gas natural que podría generar sola más de 11,5 millones de toneladas de gases de efecto invernadero al año, superando las emisiones totales de Jamaica. Las turbinas planeadas por xAI en Memphis, Tennessee, y Southaven, Mississippi, cada una proyecta una adición de 6,4 millones de toneladas de equivalentes de CO₂ por año.
Las empresas están buscando estas soluciones de energía en sitio para evitar cuellos de botella en la red eléctrica existente, que lucha por satisfacer la gran demanda de energía de las cargas de trabajo de inteligencia artificial. Al construir sus propias estaciones de energía de gas, buscan asegurar un suministro confiable y de alta capacidad para el entrenamiento de grandes modelos de lenguaje y otras tareas intensivas en computación.
El análisis de Wired basa sus estimaciones de emisiones en modelos que asumen que las plantas de energía funcionan a capacidad completa de forma continua. Incluso si la operación en el mundo real reduce esa cifra en un tercio, la producción seguiría representando una carga de carbono considerable. El impacto ambiental potencial se extiende más allá de las métricas globales; las comunidades locales cerca de las plantas propuestas pueden enfrentar degradación de la calidad del aire y otros riesgos para la salud asociados con la combustión sostenida de gas natural.
Los observadores de la industria señalan que, si bien la inteligencia artificial puede impulsar la eficiencia en otros sectores, su propia huella de energía está creciendo más rápido que muchas iniciativas de sostenibilidad pueden compensar. Los hallazgos llegan en medio de un escrutinio más amplio de los compromisos climáticos de las empresas de tecnología y podrían llevar a los reguladores, inversores y consumidores a cuestionar la viabilidad de un modelo de centro de datos que depende en gran medida de los combustibles fósiles.
Por ahora, el camino hacia una inteligencia artificial más verde sigue siendo incierto. Algunos expertos argumentan que el sector podría cambiar a fuentes de energía renovable o mejorar la eficiencia de enfriamiento, pero la trayectoria actual apunta a un aumento sustancial de las emisiones a menos que las fuerzas del mercado o la política intervengan.